El
Libro Blanco de la Anatomía Patológica en España
es un instrumento indispensable.
Lo es no sólo para los patólogos, sino también para los gestores
sanitarios y todos aquellos que, de una forma u otra, tienen
relación con esta especialidad médica. Por ello, la Sociedad
Española de Anatomía Patológica (SEAP) ha auspiciado el
alumbramiento de la presente edición, que se ha inspirado en el
logrado y único precedente proporcionado por la edición de 1997.
Durante el periodo de más de una década transcurrido
desde entonces, la Patología ha experimentado unos cambios
copernicanos que venían clamando por esta puesta a punto del Libro
Blanco. Ya hace tiempo que no es posible la gestión eficiente de los
Servicios de Anatomía Patológica desde el virtuosismo del
francotirador diagnóstico y la erudición del monje recoleto.
Ahora se requieren, más bien, dosis generosas de
visión estratégica y flexibilidad táctica que hagan valer la
Patología en la sañuda polémica del ágora sanitaria. Es, pues,
ineludible el trazado de un nuevo mapa de situación que defina las
fortalezas y debilidades y las oportunidades y amenazas de nuestra
disciplina cuando la primera década del siglo XXI toca a su fin y el
futuro nos atropella.
La presente edición del Libro Blanco, en modalidades
impresa y digital, intenta dar respuesta a esa necesidad. Las
labores que la han hecho posible se iniciaron en 2007, en torno al
XXIII Congreso de la SEAP en la ciudad de Tarragona. Allí se
encomendó la coordinación general de la obra al Dr José Antonio
Giménez Mas, Jefe del Servicio de Anatomía Patológica del Hospital
Universitario Miguel Servet de Zaragoza. José Antonio, con una
dedicación digna de imitación y un liderazgo nutrido de bonhomía, ha
reclutado para el proyecto a un buen número de especialistas,
patólogos en su mayoría, pero también juristas, forenses y otros.
Todos ellos han puesto en práctica, de manera ejemplar, nuestra
particular versión del dicho kennedyano: “No preguntes qué puede
hacer la SEAP por ti; pregúntate qué puedes hacer tú por la SEAP”.
La diversidad de los muchos temas a tratar y la
dispersión de las variadas realidades a describir hacen muy probable
que no todos los lectores se sientan identificados con todo lo
expuesto.
El retrato de la Anatomía Patológica española aquí
dibujado en ningún modo pretende ser una imagen absoluta y estática
de nuestra realidad. Se trata, en cambio, de una herramienta
dinámica y continuamente renovable que pretende facilitar unos datos
que nos ayuden a conocernos mejor y unos referentes que nos permitan
situarnos en un complejo panorama.