El coronavirus asociado al SRAS -la causa del
síndrome respiratorio agudo severo se ha extendido a gran velocidad por
medio mundo, al igual que la gran patinadora Catriona LeMay Doan se
mueve por la pista. Apenas tres meses después de que la Organización
Mundial de la Salud (OMS) emitiera su primera alerta global, el virus ya
había infectado a más de 8.200 personas, de las que han perecido algo
más de 700. Virólogos, genetistas y profesionales de la salud pública
unieron rápidamente sus fuerzas para caracterizar la enfermedad,
identificar el virus y desarrollar anticuerpos y pruebas de detección.
Con similar velocidad se han descrito y publicado sus hallazgos. El
primer caso canadiense de SRAS fue diagnosticado el pasado 13 de marzo.
Dos semanas más tarde, The New England Journal of Medicine
comenzó a publicar informes on-line.
Nuestra revista (CMAJ) recibió una descripción
del brote de SRAS en Toronto el 7 de abril y publicó el informe on-line
el 16 de abril. Desde entonces hemos publicado otros once informes
relacionados y hay muchos más en estudio. Seis semanas después de ser
descrito el primer caso por la OMS, la base de datos Medline ya
había clasificado 108 artículos sobre el SARS.
Cooperación
La rapidez es importante en la medicina. No importa
la enfermedad o condición. Cada nuevo descubrimiento o avance en el
diagnóstico y tratamiento es importante para los pacientes y sus
médicos. Las publicaciones electrónicas y la comunicación han creado
comunidades virtuales de individuos definidos por intereses y
necesidades comunes que están abriendo nuevos horizontes para la
cooperación. Por ejemplo, pocos días después de publicar un informe
sobre el SARS, elaborado por Hy Dwosh y su equipo, recibimos una
petición por parte de un editor de China para publicar una traducción en
su periódico.
Uno debe admitir, sin embargo, que todo esto ha sido
la excepción y no la regla: muchas publicaciones médicas todavía siguen
en la vía lenta. Algunos críticos se han unido bajo el estandarte de la
Public Library of Science y la Budapest Open Access Initiative,
que abogan por el establecimiento del libre acceso a los archivos
electrónicos, donde los científicos pueden publicar sus estudios a modo
de ejemplares preliminares individuales. Algunos van incluso más lejos,
argumentando que la necesidad de un archivo electrónico único está ahora
anticuada: los investigadores simplemente pueden poner sus documentos
preliminares en sus propios servidores y páginas web, donde se
localizarían rápidamente.
Hay muchas evidencias de que el libre acceso a los
artículos on-line tiene mayor impacto -4,5 veces más, de hecho
que los documentos colocados en páginas de acceso restringido. De hecho,
muchos artículos publicados como documentos preliminares son citados
incluso antes de ser oficialmente publicados. De esa manera, la temprana
puesta en circulación de nuevos descubrimientos científicos y médicos
puede traer consigo una temprana aplicación y mayor impacto tanto en la
ciencia como en la salud humana.
Control de calidad
Editores comerciales y algunas asociaciones médicas
que consiguen beneficios saludables de sus publicaciones son
particularmente insistentes en condenando abiertamente la falta de
control sobre la calidad de la información científica que puede resultar
de publicaciones mal dirigidas. La publicación de manuscritos no
revisados oficialmente -aducenno favorece los intereses de los
pacientes. Uno no tiene que ser editor para ver cómo el repaso, la
revisión y y la preparación tipográfica ayudan a detectar errores
significantes y potencialmente peligrosos, procedentes de la
desatención, la incompetencia y la deshonestidad. Pero, aunque el valor
de hacer pasar la ciencia a través del filtro editorial de las
publicaciones de alta calidad es claro, los retrasos en la publicación y
las limitaciones sobre la difusión de resultados tampoco favorecen los
intereses de los pacientes.
Quizás necesitemos de dos vías para la publicación,
en consonancia con el modelo de la física y la informática, donde la vía
rápida se usa para la publicación preliminar sobre servidores
individuales o de libre acceso y la línea lenta está reservada para la
publicación en periódicos impresos. Vemos pocas desventajas en mantener
abierta la vía rápida. De ese modo, mantendremos nuestra política de
considerar todos los requisitos necesarios para la publicación de
informes en las ediciones impresas y electrónicas de CMAJ,
incluido el material previamente publicado. También continuaremos
publicando más y más informes tan pronto como aparezcan en la edición
electrónica.
Catriona anunciaba hace poco su retirada después de
una espléndida trayectoria. No recomendamos que la prensa médica cuelgue
sus patines, pero parece el momento de revisarlos.