Una inadecuada
exposición a la luz solar es la causa directa de la mayor parte de los
casos de melanoma cutáneo. No obstante, al factor ambiental se une el
genético. Al parecer, las alteraciones en el gen de la melanocortina 1
(MC1R), que regula el metabolismo de la melanina, aumentan el riesgo de
desarrollar melanoma. En la series analizadas, la presencia de este gen
es estadísticamente elevada en personas con melanoma.
El melanoma es el
tumor cutáneo más agresivo por su gran capacidad de invasión a través de
los ganglios linfáticos y el torrente sanguíneo. Una exposición
inadecuada al sol está directamente relacionada con su aparición, pero
como ocurre en la mayoría de los procesos tumorales también parece
participar el factor genético.
Actualmente se investigan ciertos genes que parecen otorgar una mayor
predisposición a desarrollar un melanoma, aunque los trabajos más
recientes apuntan al análisis del gen que controla las enzimas que
dirigen la fabricación de melanina. "De nuevo observamos que el fototipo
influye decisivamente en las posibilidades de desarrollar melanoma. Las
alteraciones en el gen de la melanocortina 1 (MC1R), que regula el
metabolismo de la melanina, provocan que esta sustancia no se fabrique
normalmente, lo que implica un mayor riesgo de desarrollo de melanoma",
ha explicado a DM Pablo Lázaro Ochaíta, jefe del Servicio de
Dermatología y coordinador de la Unidad de Tumores Pigmentarios del
Hospital Gregorio Marañón, de Madrid,
que ha organizado una jornada de debate sobre el diagnóstico precoz del
melanoma.
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Pablo Lázaro
Ochaíta, jefe de Dermatología del
Marañón.
FOTO: José Luis Pindado. |
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A pesar de que no existen estudios
concluyentes, pues muchos de ellos están en curso, el dermatólogo ha
precisado "que la presencia de este gen es estadísticamente elevada en
los afectados de melanoma, al menos en las series en las que se ha
observado este aspecto. Lo que está claro es que el melanoma tiene un
componente genético si se considera que existe mayor predisposición en
la raza caucásica, y especialmente en algunos subgrupos. Por ejemplo, en
la raza negra el melanoma aparece en las palmas de las manos, uñas o
mucosas, mientras que el cutáneo es excepcional".
El principal factor pronóstico del melanoma es la profundidad de
invasión, conocido como índice de Breslow. La extensión es menos
decisiva, ya que la lesión puede ser muy extensa, pero poco profunda.
"Si un melanoma tiene menos de 1 milímetro de profundidad es muy
probable que se cure únicamente con extirpación quirúrgica. Pero si la
lesión alcanza los 4 milímetros, por ejemplo, existe un 50-60 por ciento
de posibilidades de que no se resuelva".
Supervivencia
Pablo Lázaro ha señalado que las células del melanoma van adquiriendo
agresividad de forma paulatina. Dependiendo de la cantidad de células
existentes, aparecen nuevas células que pueden adquirir la capacidad de
migrar, por vía sanguínea o linfática, y producir metástasis. "En
melanomas menores de 1 milímetro, la capacidad de producir metástasis es
prácticamente nula. En todos los estudios realizados con lesiones de
hasta 0,75 milímetros la supervivencia a los cinco años es mayor del 95
por ciento, sólo con cirugía".
Según los últimos datos, los melanomas que se diagnostican en un estadio
precoz -menores de 1 milímetro de grosor- suponen entre el 30-40 por
ciento de todos los que se detectan, lo que para Lázaro "es dramático.
En nuestra área tenemos un 14 por ciento de más de 4 milímetros. Esto
implica que la supervivencia disminuye de forma significativa en ese
grupo de enfermos".
Ejemplo a seguir
Las campañas de detección precoz son, por tanto, esenciales. Australia
es el continente que tradicionalmente ha registrado la mayor incidencia
de melanoma y que siempre se cita como ejemplo que imitar, ya que los
programas de detección temprana y de divulgación están consiguiendo
visualizar lesiones muy iniciales. "En el resto de países, y
concretamente en España, el melanoma seguirá una línea ascendente hasta
que no empiecen a notarse los efectos de las campañas de prevención. En
los diez próximos años los nuevos casos se seguirán multiplicando".
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| Lunares bajo
sospecha Los cambios en el tamaño, la forma o el color de
los lunares deben consultarse a la mínima sospecha. El melanoma
puede aparecer en cualquier parte de la piel, pero un 80-90 por
ciento de las lesiones lo hace sobre piel normal con un aspecto
de lunar o nevus benigno. En las imágenes, un melanoma y su
estudio histológico. |
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En concreto, y según los datos del área
de salud del Gregorio Marañón, el
incremento de nuevos casos ha sido de casi el 50 por ciento en seis
años, "cifras extrapolables a otras zonas de España".
El diagnóstico temprano influye en los abordajes terapéuticos, ha
explicado que en enfermedad localizada, es decir, lesiones en estadios I
y II, y en estadio III, o sea, enfermedad con metástasis locorregionales,
además de la cirugía se aplica, sobre todo en estadios II y III, un
abordaje adyuvante basado en el uso del interferón, "único tratamiento
que ha demostrado ser útil. En estadio II se acude a dosis moderadas y
en el III se emplean dosis altas. En el estadio IV, cuando la enfermedad
se diagnostica con metástasis a distancia, sólo existe tratamiento
paliativo".
La importancia de la precocidad
El melanoma es una enfermedad tumoral que se cura extirpando una lesión
diagnosticada precozmente. Este es el mensaje en el que Pablo Lázaro
hace especial hincapié: el diagnóstico precoz.
Para el especialista, este término engloba el conocimiento y
caracterización de lesiones precursoras, así como de la morfología del
melanoma, de los factores de riesgo y, lógicamente, de su tratamiento,
"aspectos de los que los médicos de atención primaria necesitan mayor
conocimiento, ya que ellos son el primer eslabón de la detección
precoz".
A juicio del dermatólogo, los profesionales de este nivel asistencial
precisan y demandan más formación. "El médico de atención primaria tiene
una trascendencia fundamental en la estructura sanitaria, sobre todo en
todo lo que se refiere a la prevención y promoción de la salud". En el
caso concreto del melanoma, Lázaro considera que si estos profesionales
son conocedores de los grupos de riesgo influirán en la modificación de
hábitos perjudiciales y en su relación con la exposición al sol. "Esta
es una prevención primaria, pero también puede ejercer una secundaria si
conoce un melanoma en sus fases iniciales".