La Universidad
Menéndez Pelayo de Santander ha acogido un encuentro sobre tumores de
próstata, mama y ovario, dirigido por Carlos Cordón, quien ha explicado
los resultados preliminares de un trabajo en ratones con cáncer de
próstata a los que se les ha inactivado el gen tumorsupresor pten.
La utilización de modelos animales que representen de forma fidedigna
los tumores servirá para el análisis de los comportamientos de los
cánceres en la clínica y posibilitará una mejor compresión de sus vías
de desarrollo y progresión. Carlos Cordón Cardó, director de la División
de Patología Molecular del Centro del Cáncer Memorial Sloan-Kettering,
en Nueva York (Estados Unidos), ha subrayado que los estudios
preclínicos en modelos animales "nos permiten progresar de alguna manera
en el manejo de los pacientes oncológicos".
Inactivación génica
Durante el encuentro sobre Cánceres de próstata, mama y ovario. Tumores
hormonodependientes que, organizado por la compañía Pharmamar, se ha
celebrado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Santander,
Cordón Cardó ha presentado algunos resultados preliminares realizados en
modelo murino de cáncer de próstata.
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Peter Scardino
escucha a Carlos Cordón Cardó en la Universidad Menéndez Pelayo.
FOTO: Roberto Ruiz. |
"Se trata -ha dicho- de
inactivar completamente el gen tumorsupresor pten mediante la región
promotora de la probastina". El investigador español ha señalado que los
ratones únicamente desarrollan estos tumores, lo que permite seguir la
historia natural del cáncer de próstata en un modelo fidedigno.
Ha recordado, además, que la desactivación del gen pten ya había sido
documentada en los tumores avanzados, incluidos los carcinomas
prostáticos.
En colaboración con el equipo de Pier Paolo Pandolfi, biólogo molecular
del Memorial Sloan-Kettering, el grupo de Cordón ha comprobado que la
deficiencia del pten en el ratón era letal. "Mediante nuestro modelo
hemos podido observar que los animales desarrollaban tumores altamente
agresivos y extremadamente indiferenciados al cabo de un mes, muy
similares a los cánceres de próstata de los humanos".
Los investigadores han seguido la progresión de los animales mediante
autopsias in vivo, "con el uso de micro-PET con F18 como marcador", lo
que les ha permitido detectar las áreas de metástasis.
Según Carlos Cordón, "este modelo nos ayudará a estudiar el tumor desde
su inicio y su progresión hasta la metastatización ósea", casi idéntica
a la que se presenta en el cáncer de próstata humano.
El conocimiento de la biología de los tumores también centra en gran
medida las investigaciones de Peter Scardino, jefe del Departamento de
Urología y del Programa de Cáncer de Próstata del Centro del Cáncer
Memorial Sloan-Kettering. "Estamos investigando nuevas herramientas que
nos conduzcan a predecir el comportamiento y la respuesta al tratamiento
en el cáncer de próstata, nuevos métodos de visualización para detectar
y determinar el estadio del tumor y para mejorar la recuperación
funcional".
Cirugía refinada
El equipo de Peter Scardino ha desarrollado varias técnicas de cirugía
mínimamente invasiva para efectuar la prostatectomía radical en
pacientes con cáncer de próstata que consiguen reducir considerablemente
el riesgo de disfunción eréctil. "La prostatectomía tiene que hacerse de
forma extremadamente refinada, de manera similar a la neurocirugía". En
este sentido, el oncólogo ha reconocido que los avances en el
conocimiento de la anatomía de la próstata están facilitando el
desarrollo de las intervenciones quirúrgicas.
Scardino también se ha referido a los resultados de dos trabajos
publicados la pasada semana en la revista The New England Journal of
Medicine (ver DM del 25-VI-2003) sobre la utilidad del inhibidor de la
5-alfa reductasa finasteride en el tratamiento del cáncer de próstata.
En su opinión, y sin olvidar las ventajas del fármaco, "no podemos
recomendar el uso de estos tratamientos en el tumor de próstata, ya que
los resultados demuestran que el fármaco ha sido beneficioso sólamente
en aquellos tumores con un curso clínico más benigno y no en los más
agresivos".
Lesiones premalignas
Carlos Cordón Cardó, director del encuentro sobre Cánceres de próstata,
mama y ovario. Tumores hormonodependientes, considera esencial la
investigación de las lesiones premalignas en el cáncer de próstata. El
antígeno PSA aporta información muy valiosa, pero ha subrayado la
posibilidad de estudios proteómicos en suero que identifiquen lesiones
premalignas. "Se trata de utilizar un sistema de proteómica Maldi-Tof
que nos posibilita la identificación de rúbricas para cáncer de próstata
y de cerebro diferentes a las que se aprecian en los sujetos control,
según hemos comprobado en nuestros trabajos".
De esta forma, el suero no sirve únicamente para la detección del PSA,
sino también para patrones proteicos. "Su identificación nos permitirá
investigar al paciente mediante técnicas de imagen para así localizar la
lesión premaligna e intervenir de forma precoz en el tumor", ha añadido.