Un estudio
coordinado por Fernando Jiménez Cruz, del Hospital
La Fe, de Valencia, indica que los pacientes con tumor de vejiga del
tipo T1G3 y sobreexpresión del p53 tienen un 61 por ciento de
probabilidades de que el tumor progrese. Estos datos ayudarán a mejorar
el tratamiento de la neoplasia.
Un estudio
multivariante elaborado por los servicios de Urología y Anatomía
Patológica del Hospital Universitario La Fe, de Valencia, ha revelado
que los pacientes afectados por un tumor de vejiga del tipo T1G3 que
presentan afectación de la muscularis mucosae, una estructura anatómica
localizada entre la lámina propia y la musculatura superficial, y
sobreexpresión del p53, tienen un 61 por ciento de probabilidades de que
el tumor progrese.
El hallazgo de esos factores pronósticos, los únicos con significación
estadística de entre los analizados, permitirá identificar a los
pacientes con mayor riesgo y, ante la posibilidad de que el tumor T1G3
no responda al tratamiento conservador, basado en una resección
transuretral más un ciclo de instilaciones de BCG, plantearse una
cistectomía radical como única solución a su patología.
El estudio se ha basado en un seguimiento de más de tres años de 83
pacientes diagnosticados de tumor T1G3. En ellos se han analizado un
total de 16 factores pronósticos, que incluían los factores clásicos
-número, tamaño, localización, etc.- y otros tanto de tipo inmuno-histoquímico
como genético -angiogénesis, porcentaje de células G3 y determinados
marcadores genéticos como Ki-67, p53, p21, bcl2, los más utilizados en
la búsqueda de información pronóstica tanto en tumores de vejiga como en
otros.
"El grupo de pacientes que presentan ambos factores pronósticos debe ser
controlado de manera más exhaustiva o incluso plantearse en ellos, ante
el elevado riesgo de progresión, lo que se llama cistectomía precoz. Al
desconocer los factores pronósticos, cuando llevábamos a cabo la
cistectomía en estos pacientes casi siempre llegábamos tarde y el tumor
ya se había diseminado", ha señalado Fernando Jiménez Cruz, jefe del
Servicio de Urología del Hospital La Fe.
Prevalencia
El tumor de vejiga es el quinto más frecuente entre los hombres, si bien
en España, debido al hábito tabáquico, ocupa el tercer puesto entre los
tumores más comunes. "El 80 por ciento son superficiales, no infiltran
en el plano muscular y, en consecuencia, hay que considerarlos como
benignos. De éstos, un 80-90 por ciento, una vez tratados, van a volver
a recidivar. Y de este porcentaje, al menos un 20 por ciento va a
cambiar su biología y se convertirán en tumores infiltrantes, afectando
al músculo y, por tanto, con riesgo de diseminación".
El T1G3 es un tumor especial dentro de los catalogados como benignos.
Afecta a la lámina propia de la pared de la vejiga, pero respeta el
músculo. Su conducta es muy irregular y, en general, se tratan con
resección transuretral y la instilación posterior en vejiga de BCG para
intentar prevenir y evitar la nueva formación de tumor. Según Jiménez
Cruz, "el estudio nos ha demostrado que en este tipo de tumores es
necesario estudiar el mayor número posible de factores pronósticos para
seleccionar adecuadamente a los pacientes".
Cistectomía precoz o demorada
El futuro más inmediato, según el urólogo Fernando Jiménez Cruz, pasa
por profundizar en el estudio presentado y, el segundo paso "será
comprobar, ya con la anatomía patológica, que el tumor de los pacientes
a los que realicemos una cistectomía realmente iba ya más allá de la
lámina propia, de la muscularis mucosae, o estaba afectando a un músculo
que no habíamos sido capaces de identificar".
En una fase posterior se procederá a comprobar con la valoración de la
supervivencia el acierto de la cistectomía precoz frente a la
cistectomía demorada, lo cual consolidaría definitivamente la elección
precoz del procedimiento.
"Necesitamos más de cinco años para obtener datos fiables, aunque a
partir de tres ya podríamos tener una visión bastante aproximada, puesto
que la agresividad del tumor de vejiga es alta y la mayoría de los
pacientes van a fallecer antes de cinco años".
El estudio ha obtenido el premio a la mejor comunicación científica en
el XVIII Congreso Europeo de Urología, celebrado en Madrid. "El premio
supone un reconocimiento de la especialidad si tenemos en cuenta el
número de participaciones presentadas en esta convención: de más de
2.000 trabajos procedentes de Europa y Estados Unidos fueron elegidos
797 para ser presentados en el congreso y, de todos ellos, el nuestro
fue considerado el mejor".