XXI CONGRESO DE LA
SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ANATOMÍA PATOLÓGICA
La integración de la biología molecular en un
contexto histológico posibilita un mayor conocimiento de los tumores
cerebrales desde todos los niveles: diagnóstico, pronóstico y
terapéutico. Santiago Ramón y Cajal, del Hospital Valle de Hebrón, y
Julio Escalona, vicepresidente del comité organizador del XXI Congreso
de la Sociedad Española de Anatomía Patológica, han comentado algunos de
los aspectos de estas técnicas.
El futuro en la neuropatología pasa por la
integración de las nuevas técnicas de biología molecular con la
información que ofrecen los sistemas histológicos en todos los niveles.
Santiago Ramón y Cajal, jefe del Servicio de Anatomía Patológica del
Hospital Valle de Hebrón, de Barcelona, ha subrayado que sólo con la
biología molecular "no es posible llevar a cabo los diagnósticos, sino
que debemos integrarla dentro de un contexto histopatológico, que
actualmente sigue siendo la herramienta principal".
Durante la sesión sobre neuropatología que se ha desarrollado dentro del
XXI Congreso de la Sociedad Española de Anatomía Patológica, celebrado
en Madrid, Ramón y Cajal ha señalado que la biología molecular aporta
una información extremadamente útil para establecer el diagnóstico más
preciso de estas lesiones cerebrales. "Por ejemplo, su empleo está muy
recomendado para la clasificación de algunos tipos de tumores,
especialmente para aquéllos de histogénesis incierta, o para los
cánceres que presentan características moleculares distintivas, como
puede ser algún tipo de traslocación".
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Santiago Ramón y
Cajal y Julio Escalona Zapata.
FOTO: José Luis Pindado. |
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Tanto Ramón y Cajal como Julio Escalona Zapata, vicepresidente del
comité organizador, han destacado el papel fundamental que puede
desempeñar la biología molecular en el pronóstico de las lesiones:
"Tanto desde un punto de vista de evolución del tumor como de la
respuesta al tratamiento".
Dianas
En este sentido, Ramón y Cajal considera esencial la información que
aportan las técnicas de biología molecular para la identificación de
dianas terapéuticas. "Estas pueden ser muy importantes para el diseño de
tratamientos específicos e individualizados".
El profesor Zapata ha reconocido que los avances en el campo de los
tumores cerebrales se han hecho gracias a las técnicas disponibles en
cada momento. "Durante los años cincuenta, la microscopía electrónica
fue la técnica fundamental para el estudio de los tumores cerebrales,
pero ahora ha tenido que dejar paso a la biología molecular. Ahora bien,
es posible que dentro de unos años la biología molecular tenga que dejar
sitio a alguna nueva técnica".
No obstante, tanto Escalona como Ramón y Cajal han afirmado que para que
esta integración entre la biología molecular y las técnicas actuales sea
una realidad útil para su aplicación en la práctica clínica es necesario
pensar con más seriedad en servicios hospitalarios conjuntos. "Tenemos
que empezar a integrar en nuestros departamentos de anatomía patológica
a biólogos moleculares; pero además, los médicos nos tenemos que
preocupar de comprender la nomenclatura molecular y que el lenguaje con
los biólogos sea fluido".
Comunicación
Es decir, para Ramón y Cajal resulta esencial que exista una
comunicación fluida entre la parte más clínica y asistencial con la de
investigación.
"Cuando hayamos conseguido esta interacción y sepamos utilizar la
biología molecular en un contexto clínico -histopatológico en nuestro
caso-, dispondremos de una herramienta muy eficaz para obtener un mayor
conocimiento de los tumores en todos los niveles: diagnóstico,
pronóstico y terapéutico".