Un grupo de
investigadores del Centro Médico de la Universidad Southwestern, en
Dallas, Texas, ha identificado parcialmente las etapas de la eliminación
de infecciones virales y de células cancerosas por parte del sistema
inmune humano, hallazgo que apunta la posibilidad de mejorar los
tratamientos para ciertos cánceres, según un estudio que publica hoy The
Proceedings of the National Academy of Sciences.
Los científicos emplearon microscopia
tridimensional en tiempo real para visualizar la localización subcelular
de componentes de los linfocitos citolíticos (natural killer) durante la
destrucción in vitro de células diana del tumor. "Sabiendo que la
organización celular tiene que cumplir una serie de pasos definidos para
destruir a una célula diana, podemos estudiar cómo funcionan estas
células", indica Christoph Wuelfing, del Centro de Inmunología de la
Universidad de Texas y autor principal del estudio.
Concretamente, los investigadores examinaron el citoesqueleto de los
linfocitos citolíticos durante la destrucción de la célula diana y lo
compararon con el de las células T citotóxicas. Ambas células del
sistema inmune lanzan moléculas tóxicas en un proceso altamente
controlado por receptores unidos a ellas.
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Imagen microscópica de linfocitos citolíticos.
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Sin embargo, esta células difieren en
sus funciones y en los tipos de receptores que usan para reconocer las
células que se deben eliminar, precisa John Schatzle, coautor del
trabajo. Los linfocitos citolíticos representan efectores de la
respuesta inmune natural y constituyen la primera línea de defensa
contra la infección y los tumores. Las células citotóxicas T representan
el brazo adquirido del sistema inmune y proporcionan una segunda línea
de defensa más cuidadosa, así como la memoria para responder con
intensidad en el caso de que alguna célula infectada o tumoral vuelva al
organismo.
Forma de actuar
En su estudio, los investigadores comprobaron cómo ambos tipos de
células atacan a las dianas utilizando mecanismos similares pero con
diferencias significativas en la forma de alcanzar la misma meta. "Hasta
ahora no se había apreciado que la organización citoesquelética es un
elemento importante en la regulación de la actividad de los linfocitos
citolíticos," asegura Wuelfing. "Haber llegado a esta conclusión
permitirá en futuros trabajos comprender mejor la activación de estos
linfocitos y el posible desarrollo de herramientas para regular su
comportamiento en la lucha contra las células cancerosas".
El paso siguiente es descubrir cómo se regula su citoesqueleto, y qué
moléculas de señalización y receptores están implicados en el proceso.
Eso podía permitir, eventualmente, la creación de linfocitos citolíticos
más eficientes para combatir ciertas neoplasias, como la leucemia.