IX CONGRESO NACIONAL DE LA
SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ONCOLOGÍA MEDICA
Los tumores metastásicos de origen desconocido conforman un grupo
heterogéneo que representa entre un 2 y un 9 por ciento de los pacientes
con cáncer. Los expertos reunidos en Tenerife en el IX Congreso Nacional
de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), confían en que los
nuevos conocimientos sobre genética y biología molecular mejoren el
diagnóstico de este grupo de cánceres.
Los nuevos conocimientos sobre genética y biología molecular y el
desarrollo de microarrays van a permitir una nueva revolución en el
diagnóstico de los tumores de origen desconocido. "Son unos cánceres en
los que, al corresponder a una entidad heterogénea y con pronóstico
generalmente desfavorable, se debe ofrecer un tratamiento
individualizado", ha reconocido José Ignacio Mayordomo que, junto a
Ferrán Losa, ha participado en una mesa redonda sobre tumores de origen
desconocido, que se ha celebrado en el IX Congreso Nacional de la
Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).
Losa, que trabaja en el Hospital de la Cruz Roja de Barcelona, ha
explicado que los cánceres metastásicos de origen desconocido son un
grupo heterogéneo de tumores que se presentan inicialmente con
metástasis y en los que un estudio básico no es capaz de identificar su
localización original. "Pueden representar entre un 2 y un 9 por ciento
de todos los pacientes con cáncer".
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José Ignacio Mayordomo, del Hospital Lozano
Blesa.
FOTO: DM. |
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En los últimos años
varios consensos y guías clínicas internacionales han definido con mayor
claridad cuál debe ser el estudio diagnóstico básico antes de considerar
un paciente como tal. "Así, el Instituto Nacional del Cáncer de Estados
Unidos y la Sociedad Europea del Cáncer han publicado las
recomendaciones mínimas sobre esta materia y recuerdan que cualquier
paciente que debuta con un cáncer de presentación metastásica debe pasar
por una evaluación inicial antes de ser considerado como un cáncer
metastásico de origen desconocido".
Este estudio básico establece como requisito indispensable la evaluación
histológica de las metástasis, "que permite por un lado una aproximación
diagnóstica hacia ciertos tumores concretos como linfomas, melanomas,
sarcomas, tiroides o tumores germinales, y por otro, la agrupación del
resto de pacientes en cuatro grandes categorías histopatológicas:
adenocarcinoma bien y moderadamente diferenciado, carcinoma
indiferenciado y adenocarcinoma mal diferenciado, carcinoma escamoso, y
carcinoma de célula pequeña y neuroendocrino".
Losa ha añadido que junto al diagnóstico anatomopatológico es necesario
también realizar un conjunto de exploraciones básicas: exploración
física completa, análisis de sangre y orina convencionales, test de
sangre oculta en heces y una radiografía de tórax, además de la
determinación sérica de la AFP y la BHCG en los varones para descartar
tumores de células germinales extragonadales potencialmente curables, y
el PSA en todos los pacientes mayores de 40 años. "La realización de una
TAC abdomino-pélvica y una mamografía en mujeres son igualmente
necesarias en esta fase".
Campo de estudio
Con respecto a la aplicación de las técnicas inmunohistoquímicas en el
diagnóstico anatomopatológico de cualquier neoplasia, ha indicado que
representa un campo de estudio clave, sobre todo tras el descubrimiento
de diferentes tipos de citoqueratinas y a su vez su relación con ciertos
tumores primarios. Además, Ferrán Losa ha destacado también la
determinación del PSA en los varones para confirmar el diagnóstico de un
tumor primario de próstata o los estudios con anticuerpos contra la
proteína del receptor estrogénico, para distinguir un tumor primario de
mama, de un cáncer de pulmón de célula no pequeña, un carcinoide
bronquial o cualquier tumor de diferenciación mulleriana.
La heterogeneidad de estos tumores obliga a que el tratamiento sea
individualizado. José Ignacio Mayordomo, del Hospital Clínico
Universitario Lozano Blesa, de Zaragoza, ha subrayado que el estudio
diagnóstico bien enfocado habrá proporcionado datos para guiar
adecuadamente el tratamiento "en algunos pacientes, mientras que en
otros, no encuadrables en un grupo específico, tendremos que seleccionar
una estrategia terapéutica empírica".
Mayordomo ha indicado que con estos pacientes se plantea el mayor dilema
terapéutico. "Generalmente se acepta que la elección entre tratamiento
activo con quimioterapia y terapia exclusivamente de soporte depende de
la esperanza de vida". Algunos estudios han mostrado un cierto valor
pronóstico de los siguientes factores: el estado general, la presencia
de metástasis hepáticas y la concentración de LDH en suero.
Disponibilidad
Por último, el experto ha considerado que, una vez que se ha tomado la
decisión de iniciar el tratamiento paliativo, existen múltiples
regímenes de quimioterapia activos. "Por su amplio espectro de actividad
antitumoral se han recomendado primero regímenes que combinan un
derivado del platino con etopósido y posteriormente combinaciones de
derivado del platino con paclitaxel", ha concluido.