Las limitaciones del
patólogo convencional a la hora de diagnosticar un tumor sólido irán
disminuyendo si se incorporan las técnicas de patología molecular a los
servicios de anatomía patológica.
Ello permitirá poder etiquetar con exactitud cada tumor, conociendo su
biología y, por tanto, aumentando las posibilidades de un tratamiento
más adecuado para frenar su crecimiento. "Se trata de poder llegar al
alma del tumor, algo imposible de conseguir sólo con las técnicas de
histología y citología", según Joaquín Sola, jefe de sección de Anatomía
Patológica del Hospital de La Arrixaca, quien ha subrayado que la nueva
patología molecular coexistirá con las técnicas tradicionales. "El
diagnóstico histológico previo seguirá siendo importante porque guiará
al patólogo molecular en la utilización de determinados marcadores que
lleguen a la firma molecular del tumor, a la llamada huella genética".
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Joaquín Sola, jefe del Servicio de Anatomía
Patológica del Hospital de La Arrixaca.
FOTO: Pilar Laguna. |
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El experto ha comparado
la arquitectura de los tumores a la de los edificios, como si las
células constituyeran los ladrillos que sustentan su construcción, y ha
destacado la importancia de conocer la morfología de cada familia
tumoral con el símil de sus características arquitectónicas. En unos
casos el cáncer favorece la formación de papilas (carcinomas papilares
de tiroides, de riñón o pulmón); en otros, aparecen nidos sólidos (meduloblastoma),
o glándulas (adenocarcinomas), incluso una disposición en sábana, con
células sobrenadantes.
Radiografía celular
Estos son los aspectos que analiza en primer lugar el patólogo para
adentrarse después en el estudio citológico, donde la forma y tamaño de
las células proporcionan otros datos sobre el tumor. Sola ha añadido que
el estudio de la morfología de la célula es imprescindible para conocer
el tipo de tumor y también su actividad, "pero si no se consigue su
filiación con estas pruebas, entonces los patólogos utilizaremos
herramientas que hacen una radiografía celular para comprobar si en el
citoplasma aparecen fibras, ramales u otros contenidos que sigan
aportando datos: la inmunohistoquímica". Ha dicho que hoy es
imprescindible que estas técnicas coexistan con las de la biología
molecular, ya que "el patólogo convencional no puede llegar hasta los
genes si no es ayudado por la nueva especialidad que irrumpe en la
anatomía patológica".