El examen del
moco cervical es la base para algunos métodos naturales de control de la
fertilidad, como el Billings, postulado hace varias décadas. En su
último número, la revista
Human Reproduction
concede en su portada un espacio para un estudio desarrollado en la
Universidad de Murcia en el que se confirma la existencia de cuatro
tipos diferentes de moco cervical a lo largo del ciclo menstrual.
Una investigación llevada a
cabo en el Departamento de Biología Celular de la Facultad de Medicina
de la Universidad de Murcia ha permitido
la caracterización morfológica de los distintos tipos de moco cervical
humano obteniendo resultados que pueden ser útiles tanto para la
regulación natural de la natalidad como para el estudio y tratamiento de
la infertilidad. La revista
Human Reproduction
ha concedido un espacio de portada al trabajo dirigido por el profesor
Luis Miguel Pastor, experto en estudios de andrología y de atresia
folicular del ovario, y llevado a cabo por la farmacéutica Micaela
Menárguez en estrecha colaboración con Erik Odeblad, de la
Universidad de Umea, en Suecia, pionero
de la investigación en moco cervical.
El objetivo del estudio ha sido la caracterización morfológica de los
diferentes tipos de moco cervical utilizando microscopía electrónica
para analizar 230 muestras, extraídas de mujeres con edad media de 30
años, con el método de extensión y secado al aire, repitiendo así las
investigaciones realizadas por Odeblad hace unas décadas con microscopía
de luz. Pastor ha explicado a DM que, además de confirmar los
descubrimientos del investigador sueco, han podido verificarse algunas
de sus hipótesis.
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Luis Miguel Pastor ha descrito las diferencias
en la estructura del moco cervical. |
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Ultraestructura
Los resultados del trabajo confirman que existen cuatro
tipos distintos de moco cervical -los llamados L,S,P y G-, ya
identificados por Odeblad en 1983 por métodos biofísicos y
cristalográficos, pero el estudio publicado en
Human
Reproduction va más allá y muestra por primera
vez que tienen diferente ultraestructura, concluyendo que el moco de
lumen del cérvix aparece como una entidad morfológicamente heterogénea
que contiene tipos diversos de secreción cuyas proporciones pueden
variar a lo largo del ciclo menstrual. Las diferencias de los tipos
parecen estar relacionadas con su arquitectura glicoproteica y se
producen en distintas zonas de secreción del canal cervical.
"Uno de los hallazgos más importantes en cuanto a la formación del moco
cervical es la localización de diferentes criptas en el canal cervical
que producen los distintos tipos de moco. Además, éstos tienen una
ultraestructura diferente que incluso puede identificarse en muestras
que no se han extraído de cada una de las criptas, sino directamente del
canal cervical", señala el experto, explicando que en el periodo
postovulación el 98 por ciento del moco que se extrae del canal es de
malla poco porosa, muy densa, que impide el paso de los espermatozoides
(moco del tipo G) e idéntico a las muestras sacadas de las criptas
productoras de moco G.
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Conocer la secreción Cada uno de los
cuatro tipos de moco cervical que se pueden encontrar posee una
ultraestructura propia. En la imagen superior se observa la
estructura en helecho del moco P, correspondiente al que aparece
en el periodo ovulatorio y que permite el paso de los
espermatozoides. En el gráfico inferior se muestran las criptas
a lo largo del canal cervical en las que se forman los cuatro
tipos distintos de moco. |
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"Es decir, que no sólo existen dos
modalidades de moco cervical, como se pensaba en 1970, uno durante la
fase estrogénica y otro en la progesténica, sino que durante el ciclo se
sintetizan distintos tipos de mocos con porcentajes diferentes. De
hecho, existe un moco cervical propio de la ovulación, el vaticinado en
1980 como tipo P, cuya forma en varillas paralelas ayuda
arquitectónicamente al paso de los espermatozoides. Y lo mismo ocurre
con el de tipo S, de estructura muy laxa, que también facilita el
tránsito espermático. Con la morfología hallada, en esta investigación
se confirman las hipótesis de Odeblad, que había propuesto un modelo de
estructura y de disposición de los distintos tipos de moco en el canal
cervical muy similar al que han verificado los científicos de Murcia.
Mejor planificación
Pastor explica que los resultados serán útiles para
mejorar los métodos naturales de planificación de la fertilidad, como el
Billings y el sintotérmico, que tienen como base la observación
periódica por parte de las mujeres de la mucosidad del introito vaginal.
Ya era conocido que se podían diferenciar dos tipos de moco, uno acuoso
y flexible durante la ovulación, y otro muy denso que marcaría el
período infértil, pero la caracterización morfológica confirma unas
observaciones empíricas que se basaban en datos biológicos más
elementales, como el hecho de que las glándulas cervicales eran
afectadas por las hormonas generadas durante el ciclo.
Estos datos son útiles también para los ginecólogos, que podrán saber si
la infertilidad se debe a un problema en el moco cervical, o aproximarse
a conocer la función ovárica través del tipo de secreción cervical y de
los tipos que la componen. El estudio pormenorizado de los porcentajes
de moco cervical también puede determinar el momento adecuado para la
relación cuando la pareja quiere tener un hijo, pues la aparición de los
tipos S y P es signo de que el folículo ha alcanzado su máximo
desarrollo.
Otras aplicaciones posibles son el estudio bioquímico del moco y su
utilidad para estudiar los cambios en la menopausia.