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PANCREATITIS PARADUODENAL: UNA ENTIDAD PSEUDOTUMORAL

Autor/es
S Medina, I Ojanguren, L Serrano, D Giménez, F Riu, L Pérez-Roca, A Ariza
Hospital Universitari Germans Trias i Pujol
sonyamr22@hotmail.com
Orden de Presentacion
61
Fecha de Presentacion
Viernes 8 febrero 2013. 11.45-12.15. Sesión I
Pantalla
7

Introducción

La pancreatitis paraduodenal se define como una lesión no neoplásica que surge en una localización específica, adyacente a la papila menor. Fue descrita en 1970 por Potet y Duclert y desde entonces ha recibido varios nombres, tales como "groove pancreatitis", distrofia quística de páncreas heterotópico o quiste periampular de la pared duodenal. Es más frecuente en hombres entre los 40 y los 50 años y suele asociarse a historia de abuso de alcohol.

Materiales y métodos

Paciente de 56 años que ingresa en para estudio de intolerancia oral, dolor abdominal y vómitos. Se realiza FGC y TC abdominal, observándose una gran tumoración en genu superior duodenal que afecta a primera y segunda porción, un engrosamiento mural que estenosa la luz, con áreas quísticas en su interior, y adenopatías periduodenales, portocava y en tronco celíaco. Se decide intervención quirúrgica, realizándose duodenopancreatectomía cefálica.

Resultados

A la apertura de la pieza se observa una lesión de aspecto tumoral a nivel de la mucosa duodenal, de 10 x 8 cm, de bordes mal definidos, sobreelevados y de aspecto granular. A la sección del páncreas, muy próximo a la zona ampular y en continuidad con la lesión anterior, se observa un área quística de 5 cm de diámetro, de contenido purulento y de paredes blanquecinas, que parece estar ubicada en la submucosa del duodeno. En el estudio histológico gran parte de la mucosa duodenal y de las cavidades quísticas aparecían completamente ulceradas y sustituidas por tejido de granulación y abundante exudado inflamatorio, entre el que destacaba la presencia de masas irregulares de material amorfo eosinófilo. Llamaba la atención una marcada fibrosis, con un importante engrosamiento de toda la pared duodenal, que se acompañaba de exudado predominantemente linfoplasmocitario. Los vasos y los plexos nerviosos mostraban una marcada hipertrofia. Existía también una hiperplasia de glándulas de Brunner. En ninguna zona se evidenciaban lesiones displásicas ni neoplásicas. El parénquima pancreático adyacente presentaba cambios de pancreatitis crónica con extensas áreas de fibrosis.

Conclusiones

Uno de los mayores intereses de reconocer esta entidad es no caer en el error de considerarla como una neoplasia maligna, a pesar de que tanto las pruebas de imagen como el aspecto macroscópico sugieren malignidad. Por otra parte, fuera del contexto neoplásico, también es importante realizar el diagnóstico diferencial con otras lesiones no tumorales, como la pancreatitis crónica y otras lesiones quísticas del páncreas.