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Nódulo subcutáneo en paciente subsahariano

Autor/es
P Gómez Iglesias (1), F Pinedo Moraleda (2), F Salamanca Santamaría (2)
Hospital Universitario Fundación Alcorcón
pgomezi@fhalcorcon.es
Orden de Presentacion
49
Fecha de Presentacion
Viernes 17 11:30 a 12:00 Sesión I
Pantalla
5

Introducción

La oncocercosis o "ceguera de los ríos" es una enfermedad parasitaria crónica causada por Onchocerca volvulus. Se transmite de persona a persona a través de la mosca negra (Simulium sp). Es una importante causa de ceguera y de lesiones cutáneas en regiones donde es endémica: África, Yemen y latinoamérica. En nuestro entorno, es importante conocer la enfermedad, por el número creciente de pacientes procedentes de países endémicos y de viajeros a zonas tropicales.

Materiales y métodos

Presentamos el caso de un varón de 27 años, natural de Guinea Ecuatorial, que consulta en el Servicio de Cirugía por un nódulo subcutáneo pruriginoso, no doloroso, de larga evolución, localizado en la espalda. Se realiza resección en cuña de la lesión. En la pieza, se identifica al corte una lesión nodular subcutánea de 1,2 cm de diámetro y bordes bien definidos.

Resultados

Los cortes histológicos muestran, a nivel de la dermis y tejido celular subcutáneo, un nódulo constituido por masas de parásitos morfológicamente compatibles con filarias adultas tipo Onchocerca volvulus (oncocercoma), rodeado por fibrosis y por una intensa reacción inflamatoria aguda, crónica y granulomatosa de tipo cuerpo extraño. No se identifican microfilarias en la dermis superficial.

Conclusiones

La forma adulta del parásito Oncocerca volvulus vive en el tejido celular subcutáneo, con frecuencia enrollado dentro de nódulos rodeados por fibrosis (oncocercomas). Allí forman miles de microfilarias, que migran a través de la piel, y que tienen especial afinidad por los tejidos oculares. La muerte de las microfilarias desencadena una reacción inmunológica responsable de gran parte de las manifestaciones clínicas de la enfermedad. Cursa con lesiones en piel (oncodermatitis papular aguda o crónica, liquenificación, atrofia, despigmentación e hiperpigmentación), partes blandas (nódulos subcutáneos y adenopatías), ojos (queratitis punctata, queratitis esclerosante, iritis, coriorretinitis pigmentada o atrofia del nervio óptico) y síntomas sistémicos. El diagnóstico de sospecha se basa en la exploración física, ecografía (para estudio de nódulos subcutáneos y adenopatías) y lámpara de hendidura. La confirmación se puede realizar por medio de biopsia cutánea (demostración de microfilarias en dermis) y pruebas serológicas (ELISA). Existen test cutáneos con dietilcarbazina, más rápidos y accesibles. El tratamiento se basa en el uso de fármacos microfilaricidas, tratamiento específico de las lesiones y el control epidemiológico del vector.