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Carcinoma de los Conductos Colectores de Bellini con infiltración de la glándula suprarrenal: A propósito de un caso clínico.

Autor/es
V Cívico Amat (1), I Ruiz Molina (1), E Solis García (1)
Hospital Infanta Margarita
vicentecivico@gmail.com
Orden de Presentacion
146
Fecha de Presentacion
Viernes 17 16:40 a 17:10 Sesión II
Pantalla
4

Introducción

El carcinoma de los conductos colectores de Bellini fue descrito por primera vez en 1949 y reconocido con identidad propia en 1986. Se trata de una forma agresiva de neoplasia renal que supone el 1% de las lesiones epiteliales malignas de riñón. Afecta predominantemente a varones (2:1) entre la 4ª y 7ª década de la vida. Tienen un curso clínico sintomático con la triada típica de hematuria, dolor en flanco intermitente y presencia de masa abdominal detectable con técnicas de imagen.

Materiales y métodos

Paciente varón de 75 años es remitido al servicio de urología por hematuria franca. Se le practica prueba de imagen (TAC-Abdominal) evidenciándose una masa en riñón derecho. Se le practica nefrectomía radical derecha y se remite la pieza al servicio de anatomía patológica. El riñón mide 11x6 cms. Se acompaña glándula suprarrenal que mide 6 cms de diámetro máximo. A nivel del polo superior existe una tumoración de 5,8x5 cms constituida por un tejido de coloración blanquecino-grisácea que se extiende hasta la pelvis renal y al tejido adiposo perirrenal. En los cortes histológicos se observa una infiltración por células atípicas, de alto grado nuclear e intenso pleomorfismo, de patrón túbulo-papilar y otras áreas microquísticas, con intensa reacción desmoplásica estromal. Las figuras mitóticas son frecuentes. Inmunohistoquímicamente el tumor es heterogeneo y cabe destacar la negatividad para CD10 (CALLA).

Resultados

Carcinoma de los conductos colectores de Bellini (5,8 cms dimensión máxima) que infiltra extensamente el parénquima renal, se extiende con amplitud al tejido adiposo perirrenal, rebasando la fascia de Gerota y alcanzando la corteza de la glándula suprarrenal correspondiente. A nivel intrarrenal infiltra el tejido adiposo del seno renal y el fibroconectivo subpiélico, con abundantes imágenes de permeación vasculo-linfaticas.

Conclusiones

Exponemos este caso porque es importante hacer el diagnostico diferencial con otras entidades como son el carcinoma renal con patrón papilar de alto grado, el carcinoma renal medular, un carcinoma metastático y el carcinoma urotelial con diferenciación glandular. Diferenciarlo de estas entidades es fundamental ya que una tercera parte de los pacientes, en el momento del diagnostico, presentan metástasis a distancia de modo que la supervivencia es pobre, no superando los 3 años de vida.