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Pólipo vesical de tipo prostático. Una variante de ectopia prostática

Autor/es
Francisco Javier Torres Gómez, Rocío Cuevas García, Vanesa Ortega Bravo
Laboratorio Dr. Torres de Anatomía Patológica y Citología (CITADIAG SL)
javiertorresgomez@yahoo.es
Orden de Presentacion
12
Fecha de Presentacion
43203
Pantalla
1

Introducción

En ocasiones, las apariencias engañan. Son muchas las lesiones polipoides a nivel vesical que resultan no ser neoplásicas a pesar de ser este el juicio clínico más común al realizar el hallazgo en pruebas de imagen o cistoscopia. El pólipo de tipo prostático es un buen ejemplo de ello. Será el estudio histológico el que nos saque de dudas.

Materiales y métodos

Presentamos el caso de un paciente de 80 años que acude a consulta refiriendo hematuria. Tras los exámenes analíticos de rutina, no patológicos, es en la ecografía donde se detecta una lesión polipoide de unos 0,5 cm. de dimensión máxima localizada a nivel de cara posterosuperior, razón por la cual se realiza la correspondiente cistoscopia.

Resultados

Tras examen histológico de la muestra se realizó el diagnóstico de pólipo vesical de tipo prostático

Conclusiones

Se trata de una entidad de comportamiento benigno cuyo tratamiento es la exéresis simple. Podríamos hablar de simple hallazgo si no fuera porque en ocasiones la hematuria o el disconfort provocan la atención médica. Ambos síntomas parecen estar en relación con el tamaño lesional. Las clasificaciones de lesiones vesicales ´tumorales´ suelen referirse indistintamente a este pólipo como ectopia prostática, habiéndose barajado distintas hipótesis etiopatogénicas para explicar la presencia de tejido prostático en la vejiga; la ectopia y la metaplasia han sido las más aplaudidas si bien algunos autores defienden la anomalía congénita e incluso el prolapso como orígenes de la lesión. La positividad con marcadores inmunohistoquímicos tales como PSA y PAP confirman un diagnóstico que ya ha sido emitido, en la mayoría de las ocasiones, por la histología y las tinciones de rutina. La presencia de cuerpos amiláceos, como en nuestro caso, ayuda a afianzar el diagnóstico. Los diagnósticos diferenciales más frecuentes son la neoplasia urotelial papilar, la hiperplasia prostática benigna, al adenoma nefrogénico y la cistitis papilar, polipoide o quística.