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Carcinoma gástrico: hallazgos histopatológicos y clasificación molecular

Autor/es
Cristina Díaz del Arco, Luis Ortega Medina, Lourdes Estrada Muñoz, Andrés Sánchez Pernaute, Mª Jesús Fernández Aceñero
Hospital Clínico San Carlos, Universidad Complutense de Madrid
crisdelarco@gmail.com
Orden de Presentacion
41
Fecha de Presentacion
Viernes, 16 de febrero. Sesión de mañana
Pantalla
4

Introducción

El carcinoma gástrico (CG) es una enfermedad heterogénea con importante variabilidad interindividual en la respuesta al tratamiento. En los últimos años se han descrito múltiples clasificaciones moleculares que han mostrado una relación variable con el pronóstico de los pacientes.

Materiales y métodos

Revisión de todos los casos de CG diagnosticados en nuestro hospital entre los años 2000-2017. Recogemos datos clínicos e histológicos y clasificamos los casos mediante estudio inmunohistoquímico según la clasificación molecular de Cristecu (Nature, 2015), analizando su significación pronóstica.

Resultados

En dicho periodo se diagnosticaron 206 CG. Los pacientes tenían entre 32 y 91 años (media: 71,19) y eran 54,9% hombres y 45,1% mujeres. Macroscópicamente el 35,2% de tumores eran fungosos, el 30,6% ulcerativos, el 20,9% polipoides y el 13,3% planos. Se localizaban principalmente en antro (55,6%) y cuerpo (33,6%). En cuanto el tipo histológico, el 56,5% fueron carcinomas tubulares, el 32,5% discohesivos, el 9,5% mixtos y 1,5% mucinosos. El 53,7% de tumores fueron de alto grado y el 46,3% de bajo grado. La mayor parte de CG eran estadio III (40,7%) y II (36,5%). Un 44,1% de pacientes presentó recaídas y un 25,6% murió por el CG. El tiempo medio de supervivencia fue de 49 meses. Aplicando la clasificación molecular de Cristecu, un 44,5% de CG fue tipo 1 (inestabilidad de microsatélites), 37,5% tipo 3 (estable, p53 positivo) 15% tipo 4 (estable, p53 negativo) y 3% tipo 2 (pérdida de E-cadherina). El análisis estadístico (Log Rank) mostró diferencias significativas entre las curvas de supervivencia de los distintos subtipos (p=0,005). El tipo 3 mostró peor pronóstico frente al resto de subtipos, siendo el 1 el de mejor pronóstico.

Conclusiones

La aplicación de nuevas clasificaciones en el CG puede mejorar la estratificación de los pacientes en grupos pronósticos e identificar dianas para futuros tratamientos dirigidos.